Como ya había dicho, no soy de los pretente convertir este blog en una bitácora dedicada enteramente a Twitter, aunque el “…y Más” casi que me permite hacerlo, no abusaré de ello.
En esta ocasión enfilo mis palabras hacia un término que, a mi parecer, tiene muy poca cabida en esta conocidísima red social: Reciprocidad. Desde hace tiempo se ha venido hablando que si de twitter-divos o de que me tienes que se seguir porque yo te sigo y cualquier otra cantidad de estupideces que son candidatas perfectas de ser envueltas en mucho papel periódico porque son producto de un alto grado de inmadurez.
Sí, inmadurez, bien sea personal o en el uso de la herramienta, y esto último lo digo porque, #yoconfieso, que en algún momento llegué a pensar “Bueno, pero si yo sigo a alguien esta persona debe seguirme también ¿no?”. Falso. O por lo menos no es un deber.
Twitter, a diferencia de Facebook, no es una red social en la que el seguimiento debe ser mutuo para poder funcionar. En Facebook, al yo solicitarte como amigo, se crea un “vínculo” que si bien es virtual, está ahí. Tu ves mi información, yo veo la tuya, tu te robas miras mis fotos, y yo miro las tuyas y todo lo demás, en cambio, en Twitter, la cuestión es menos complicada.
Tu estás todo el día hablando de; música, cocina, podcasts, tecnología, física, matemática, sexo, literatura, etc, y un día yo me topé con tu perfil y alguno de esos temas me llamó la atención, acto seguido, te hago follow. Es una decisión mía, tu no hiciste NADA para que yo te siguiera. Hasta ahí llega ese vínculo, lo que suceda después de ahí es una decisión (así como la tuya fue sólo tuya y de nadie más) de la otra persona, Si no le interesa lo que tu escribes ¿Realmente debe seguirte?.
Entiendo que existe un tema de interactividad, que mucho dista de la reciprocidad, por ejemplo, usuarios como el cantante Roque Valero (@RoqueValero) sólo sigue a 30 personas y es seguido por más de 30 mil, sin embargo siempre interactúa con sus followers. Y como ese ejemplo hay muchísimos usuarios que no siguen a todos sus followers, pero que aún así interactúan con ellos.
Vámonos un poco más atrás, cuando Twitter aún no nacía. Los reyes de la 2.0 eran los blogs, tu, que estás leyendo esto, de seguro tienes uno ¿Esperas que salga corriendo a leerte también? ¿No verdad? ¿O sí?.
Como dije al comienzo de este post, creo que esto de la reciprocidad no le hace bien a nadie, incluso, ahora se vocifera quién dejó de seguir a quién y por qué motivo, hasta los unfollows son decisiones personales, resérvatelas, madura, madura en el uso de la herramienta.
Para finalizar, te ofrezco mis disculpas si te sentiste ofendido u ofendida con las palabras utilizadas para este desahogo, pero así como en publicidad existe algo llamado shock advertising, yo apelo al shock post para que entiendan de una vez por todas que ¡Twitter no es Facebook, coño!