No soy del tipo de personas que vive atada a los recuerdos. Por lo menos no a aquellos que nos hacen sentir tristes o con el humor por debajo de los niveles requeridos para sonreír. Pero algunas veces es inevitable que esos recuerdos se nos claven en nuestra mente cuales flechas veloces disparadas sin piedad hacia nuestros cerebros.
Esto lo digo porque el pasado viernes, haciendo la producción del episodio # 23 del podcast, me puse a hurgar por mi colección de discos, y comencé a recordar aquellos años en los que tenía mi programa de radio en Anaco.
Planeta Underground, fue un proyecto que nació como una columna en un semanario juvenil llamado Luz Pública, y que era redactado por un amigo. Con el pasar del tiempo, la idea fue tomando voz y se convirtió en un programa radial en el cual mi finalidad era hacer la producción del mismo. En aquella primera etapa, Planeta era moderado por el creador del concepto, Luis Acosta y su mejor amigo Luis Vidal.
Poco a poco fueron pasando los meses, y Planeta Underground se posicionó como el programa más escuchado en la zona centro-sur del estado Anzoátegui. ¿La clave? Colocar la música que nadie se atrevía a colocar en radio. Al cumplir un año de vida, y por una mala jugada del destino, el proyecto, en esa emisora llegó a su fin.
Tras dos años de ausencia de las ondas hertzianas, la idea de retomar el programa seguía rondando nuestras mentes, y es así como resurgió desde las cenizas, como el ave fénix, la segunda etapa de Planeta Underground, esta vez veníamos con todo y estábamos dispuestos a superar cualquier obstáculo que se nos presentara. En esta ocasión, y gracias a la insistencia de un buen amigo, decidí pasar al frente de los micrófonos.
Los obstáculos no se hicieron esperar, principalmente los externos, pero, nuevamente, nos logramos colocar como uno de los programas más escuchados en el estado Anzoátegui. Esos mismos obstáculos hicieron que, luego de 3 años el proyecto llegara a su fin.
La verdad ya la situación se estaba escapando de nuestras manos, de las mías principalmente. El hecho de haber entrado a la etapa fuerte en la universidad y haber conseguido el trabajo que tengo en la actualidad, hicieron que se me fuera imposible viajar hasta Anaco todos los fines de semana. Fue así como, por respeto a nuestra audiencia decidimos tomar la terrible decisión de sepultar a Planeta Underground.
Desde eso ya han pasado unos 4 años, y aún extraño todos esos viernes y sábados en los que llegaba a la emisora cargando con decenas de discos y me sentaba tras la computadora a pinchar toda esa música que nuestros oyentes querían escuchar. La radio es un medio mágico, único y sin igual. Ojalá algún día el Planeta vuelva a encontrar su órbita.
